domingo, 6 de abril de 2014
viernes, 4 de abril de 2014
jueves, 3 de abril de 2014
sábado, 27 de julio de 2013
KAREL HYNEK MÁCHA
Karel Hynek Mácha ( 16 de noviembre de 1810 - 5 de noviembre de 1836) fue un narrador y poeta checo del romanticismo, autor del poema «Mayo»,
(«Máj»), el más reconocido de la poesía romántica de esta cultura. A Mácha se
le considera el iniciador de la poesía checa moderna.
VIDA
Nacido en 1810, cerca de la
colina de Petrín, en el barrio praguense de Malá Strana, de una familia humilde, Karel Mácha comenzó sus estudios de enseñanza
secundaria y es allí donde escribió sus primeros poemas, en los que utilizó el alemán, aunque
es significativo que a los diecinueve años cambiara su nombre de nacimiento
Ignatz por su equivalente checo Hynek. Más tarde estudió Derecho en la Universidad Carolina de
Praga, aunque sus inclinaciones se decantaban por la filosofía y por la amistad
con Josef Jungmann, el gran lingüista que
redactara un modélico diccionario alemán-checo, y el dramaturgo Josef Kajetán Tyl.
Karel Mácha se trasladó a la
ciudad de Litomerice, al norte de Bohemia, poco después de haber finalizado sus estudios de
Derecho, con la intención de instalarse en esta ciudad con Eleonora Somková y
su recién nacido hijo.
Entre sus proyectos truncados
estaban la escritura de un tratado de geografía checa basado con la experiencia
que le habían proporcionado sus numerosos viajes por el país de los checos. Se
desconoce a ciencia cierta el motivo de su muerte. Se ha especulado que pudo
ser una pulmonía o el cólera. Lo
cierto es que muere en Litomerice, donde sería enterrado.
En 1910, centenario del
nacimiento del poeta, se erigió en la colina Petrín donde nació, una escultura
que le representa aspirando el aroma de unas flores.
OBRA
En abril de 1836, poco antes de morir, el poeta editó con sus propios medios una corta tirada de la obra que le haría ser considerado el poeta romántico checo por antonomasia, «Mayo» (en checo, «Máj»). Sin embargo, en el momento de su publicación, fue recibido con duras críticas, pues lo consideraban escasamente patriótico. Solo a mediados de siglo, sería enarbolado como estandarte de una nueva generación poética cuyo manifiesto se publicaría en una revista titulada Mayo en alusión al poema de Mácha, cuyo retrato aparecía en la portada. Los escritores agrupados en torno a esta publicación serían conocidos como Escuela de Mayo.
Este poema ha gozado en Checoeslovaquia
de centenares de ediciones y ha sido traducido a numerosas lenguas.
Curiosamente, el manuscrito original del poema, que se creyó perdido,
reapareció en 1965 en la biblioteca de Josef Prazák, entre las hojas de un libro
de poemas de otro autor checo de la primera mitad del siglo veinte, Frantisek Halas.
En "Mayo",
ambientada en las cercanías del romántico castillo de Bezdez, se cuenta la
historia de un bandolero llamado Vilém, que acaba matando a su rival por el
amor de Jarmila, para darse cuenta trágicamente de que este era su padre. Vilém
es ajusticiado y Jarmila muere ahogada en un lago próximo al castillo. Herman Skrivánek musicalizó «Mayo» en 1836 y
por este camino le siguieron otros compositores como Jaroslav Kricka, Josef Bohuslav Foerster y Vítezslav Novák, que compusieron poemas sinfónicos inspirados en esta obra.
Escribió también obras en
prosa, como Cuadros de mi vida, una colección de estampas autobiográficas,
y la novela Gitanos.
MAYO
Era de noche, el
primero de mayo,
noche de mayo era, el tiempo de amar.
A amar en un fragoroso pinar
al mundo invitaba un tórtolo payo.
Cosas de amor el musgo susurraba,
mentía su pena un árbol en flor,
cantaba a una rosa un ruiseñor
y a ella su propio olor la traicionaba.
Un lago plano en sombra de arbustos
con retumbos de una pena secreta;
su orilla lo abrazaba en cadeneta,
claros soles de otros mundos augustos
en jiras azules iban errando
cual lágrimas de amor llameando.
Y mundos suyos en cielos brillantes,
cual en un templo de eterno amor entrantes;
de pasión uno hacia el otro hirviendo
hasta tornarse chispas languideciendo
y encontrarse cual amantes errantes.
De la luna llena la cara hermosa,
tan clara y pálida, pálida y clara,
como si una amante a su amor buscara,
se incendió con un fulgor color rosa;
reflejada en las aguas se veía
y de amor por sí misma se moría.
Lucían fincas en pálidas nieblas,
una a otra venían acercándose,
como si se enlazaran abrazándose,
bajando en el seno de las tinieblas,
hasta confundirse con la penumbra.
Como un árbol a un otro se encumbra. -
Montañas sombrías en derredor;
allí pino y abedul con ardor
se arriman. Ola tras ola se apura
por el arroyo. Toda creatura
de amor hierve - en el tiempo de amor.
noche de mayo era, el tiempo de amar.
A amar en un fragoroso pinar
al mundo invitaba un tórtolo payo.
Cosas de amor el musgo susurraba,
mentía su pena un árbol en flor,
cantaba a una rosa un ruiseñor
y a ella su propio olor la traicionaba.
Un lago plano en sombra de arbustos
con retumbos de una pena secreta;
su orilla lo abrazaba en cadeneta,
claros soles de otros mundos augustos
en jiras azules iban errando
cual lágrimas de amor llameando.
Y mundos suyos en cielos brillantes,
cual en un templo de eterno amor entrantes;
de pasión uno hacia el otro hirviendo
hasta tornarse chispas languideciendo
y encontrarse cual amantes errantes.
De la luna llena la cara hermosa,
tan clara y pálida, pálida y clara,
como si una amante a su amor buscara,
se incendió con un fulgor color rosa;
reflejada en las aguas se veía
y de amor por sí misma se moría.
Lucían fincas en pálidas nieblas,
una a otra venían acercándose,
como si se enlazaran abrazándose,
bajando en el seno de las tinieblas,
hasta confundirse con la penumbra.
Como un árbol a un otro se encumbra. -
Montañas sombrías en derredor;
allí pino y abedul con ardor
se arriman. Ola tras ola se apura
por el arroyo. Toda creatura
de amor hierve - en el tiempo de amor.
Debajo de un
roble, al atardecer,
sentada está una linda zagala
en una roca, tratando de ver
lo más lejano, encima de una cala.
Aquí le envuelve los pies el azul
que, alejándose, va reverdeciendo,
cada vez más y más verde pareciendo,
hasta fundirse en un pálido tul.
En aquella superficie sin fin,
la joven posa su lánguida vista;
en aquella superficie sin fin
sólo ve de astros caídos la pista.
Una zagala bella, ángel caído,
cual un amaranto desflorecido;
bellezas duermen en su rostro ajado.
El momento que le ha quitado todo,
sentada está una linda zagala
en una roca, tratando de ver
lo más lejano, encima de una cala.
Aquí le envuelve los pies el azul
que, alejándose, va reverdeciendo,
cada vez más y más verde pareciendo,
hasta fundirse en un pálido tul.
En aquella superficie sin fin,
la joven posa su lánguida vista;
en aquella superficie sin fin
sólo ve de astros caídos la pista.
Una zagala bella, ángel caído,
cual un amaranto desflorecido;
bellezas duermen en su rostro ajado.
El momento que le ha quitado todo,
en su boca y
frente y ojos ha dejado
escrito un dolor de un garboso modo.
escrito un dolor de un garboso modo.
Ha fenecido el
vigésimo día,
ya cruza el sueño la tierra sombría.
El último incendio se está extinguiendo
al tiempo que el cielo está reluciendo,
color rosa, en los montes azuleños.
"¡Él no aparece!" - "¡Ya no volverá!"
¡La pobre en la pena se envolverá!
Hondos suspiros levantan sus senos,
palpita su sangre tan dolorida,
y el gemido del agua misterioso
se mezcla con su lamento ansioso.
En las lágrimas de la seducida
se miran las luces de las estrellas,
chispas hirviendo sobre el rostro frío
y cayendo; y adonde caen ellas,
se ajan las flores bajo tal rocío.
ya cruza el sueño la tierra sombría.
El último incendio se está extinguiendo
al tiempo que el cielo está reluciendo,
color rosa, en los montes azuleños.
"¡Él no aparece!" - "¡Ya no volverá!"
¡La pobre en la pena se envolverá!
Hondos suspiros levantan sus senos,
palpita su sangre tan dolorida,
y el gemido del agua misterioso
se mezcla con su lamento ansioso.
En las lágrimas de la seducida
se miran las luces de las estrellas,
chispas hirviendo sobre el rostro frío
y cayendo; y adonde caen ellas,
se ajan las flores bajo tal rocío.
Hela pasar al
borde de una peña;
su ojo, por encima de la roca, envía
- la brisa está agitando su estameña -
miradas a la extrema lejanía.
Las lágrimas con rapidez secando,
su vista con la mano sombreando,
dirígese a una lejana breña,
donde el lago con los montes reposa,
una chispa a otra en juego acosa,
una estrella a otra coge por greña.
su ojo, por encima de la roca, envía
- la brisa está agitando su estameña -
miradas a la extrema lejanía.
Las lágrimas con rapidez secando,
su vista con la mano sombreando,
dirígese a una lejana breña,
donde el lago con los montes reposa,
una chispa a otra en juego acosa,
una estrella a otra coge por greña.
Como un níveo y
fino palomino
que bajo una negra nube aletea
o como una flor de un alba ninfea
sobre un oscuro azul color endrino:
- donde el lago a los montes se inclina -
tan veloz por las olas se aproxima
una cosa. Un rato, y lo blanquecino
ya es cual de una cigüeña el vuelo grave,
ya no un pichón o una ninfea suave;
al viento mécese una blanca vela.
Un remo esbelto forma larga estela
bañándose en el azul en derredor.
A aquellas rayas las rosas doradas
que por el cielo dimanan su ardor
dejan las frentes de oro rosa orladas.
¡Más y más cerca! "¡Qué barco tan ágil!
¡Es él! ¡Las plumas, las flores! ¡Qué alarde!
¡El sombrero, el ojo que debajo arde,
la capa!" Está atando el barco frágil.
que bajo una negra nube aletea
o como una flor de un alba ninfea
sobre un oscuro azul color endrino:
- donde el lago a los montes se inclina -
tan veloz por las olas se aproxima
una cosa. Un rato, y lo blanquecino
ya es cual de una cigüeña el vuelo grave,
ya no un pichón o una ninfea suave;
al viento mécese una blanca vela.
Un remo esbelto forma larga estela
bañándose en el azul en derredor.
A aquellas rayas las rosas doradas
que por el cielo dimanan su ardor
dejan las frentes de oro rosa orladas.
¡Más y más cerca! "¡Qué barco tan ágil!
¡Es él! ¡Las plumas, las flores! ¡Qué alarde!
¡El sombrero, el ojo que debajo arde,
la capa!" Está atando el barco frágil.
Por un sendero
estrecho, a lo alto
con leve paso sube el navegante.
Se encienden las mejillas de la amante,
escondida tras un roble. – Al botero
corre - se regocija - un largo salto,
y yace sobre el pecho del barquero.
con leve paso sube el navegante.
Se encienden las mejillas de la amante,
escondida tras un roble. – Al botero
corre - se regocija - un largo salto,
y yace sobre el pecho del barquero.
"Mas ¡Ay de mí!" La luna ha
aparecido
Iluminando un rostro conocido;
la sangre se le hiela en las venas.
"¿Y Guillermo?"
"Mira," dice el garzón,
sus palabras susurrando apenas,
sus palabras susurrando apenas,
"allá junto al lago hay un torreón
sobre la noche arbórea; allá
su blanca sombra ahogada está;
y más honda se ve una lumbrecilla
de una lámpara en una ventanilla;
allá Guillermo abriga la idea
de que mañana el fin de su vida vea.
¡Él supo de tu falta y de su ultraje
y que, al matar al seductor tuyo,
mataba, sin saberlo, al padre suyo!
¡La venganza se asoma a su celaje!
¡Muerte tan vil! - Encontrará la paz
cuando sobre un palo morada obtenga,
hoy aún rosa en flor, su pálida faz,
y una rueda con sus miembros se entretenga.
¡Así finará el temible montaraz! -
¡Recibe por su ultraje y por tu traición
el ultraje del mundo y mi maldición!"
Iluminando un rostro conocido;
la sangre se le hiela en las venas.
"¿Y Guillermo?"
"Mira," dice el garzón,
sus palabras susurrando apenas,
sus palabras susurrando apenas,
"allá junto al lago hay un torreón
sobre la noche arbórea; allá
su blanca sombra ahogada está;
y más honda se ve una lumbrecilla
de una lámpara en una ventanilla;
allá Guillermo abriga la idea
de que mañana el fin de su vida vea.
¡Él supo de tu falta y de su ultraje
y que, al matar al seductor tuyo,
mataba, sin saberlo, al padre suyo!
¡La venganza se asoma a su celaje!
¡Muerte tan vil! - Encontrará la paz
cuando sobre un palo morada obtenga,
hoy aún rosa en flor, su pálida faz,
y una rueda con sus miembros se entretenga.
¡Así finará el temible montaraz! -
¡Recibe por su ultraje y por tu traición
el ultraje del mundo y mi maldición!"
Le vuelve la
espalda. - Su voz se extinguió -
en breve hacia la orilla descendió,
encuentra su barco junto a la peña.
Vuela la vela como una cigüeña
disminuyendo, ya es una ninfea,
hasta que en los montes ya no se vea.
en breve hacia la orilla descendió,
encuentra su barco junto a la peña.
Vuela la vela como una cigüeña
disminuyendo, ya es una ninfea,
hasta que en los montes ya no se vea.
Calmas las olas,
oscuro el follaje,
sobre el seno del agua una capa lila;
más arriba, la sombra de un blanco traje,
y todo el paisaje susurra: "¡Yarmila!"
Desde el fondo del agua: "¡Yarmila!, ¡¡Yarmila!!"
sobre el seno del agua una capa lila;
más arriba, la sombra de un blanco traje,
y todo el paisaje susurra: "¡Yarmila!"
Desde el fondo del agua: "¡Yarmila!, ¡¡Yarmila!!"
Es noche avanzada,
primero de mayo -
es noche de mayo - el tiempo de amar.
A amar invita un tórtolo payo:
"¡Yarmila!, ¡¡Yarmila!!, ¡¡Yarmila!!"
es noche de mayo - el tiempo de amar.
A amar invita un tórtolo payo:
"¡Yarmila!, ¡¡Yarmila!!, ¡¡Yarmila!!"
martes, 11 de mayo de 2010
LA DEMOCRACIA Y JOSÉ SARAMAGO
La democracia sigue siendo uno de los hermosos sueños que a millones de seres humanos nos ha provocado desasosiegos. Muchas veces la hemos visto al parecer cerca y de a pocos se fue esfumando; una y otra vez hemos soñado con ella, mientras algunos seguían en sus discursos que se nos antojaron sinceros. En repetidas oportunidades renació el sueño de la esperanza y así se ha vivido a lo largo de los siglos, desde que los griegos acunaron la palabra. Primero, fue para imaginar la posibilidad de democratizar en algo el poder irreductible de los dioses, frente a los semidioses y los hombres. Luego, para hacer ensayos entre los hombres y sus orgullos; magna tarea ésta, que al parecer será siempre inconclusa.
La revolución francesa, fiel al sueño griego, quiso darnos la receta, sobre el progresivo logro de la libertad (como soporte inicial), la igualdad (como paso inmediato) y la fraternidad (como el clímax en el cual el mundo debía ser feliz).
El sueño democrático sigue en la fiebre de perfeccionar la naturaleza humana. Así surgió el estado febril para llevar al triunfo a Barack Obama, en los Estados Unidos. La fiebre va pasando y la democracia continúa en espera de una alegría más y un llanto menos. A veces, somos observadores de este drama. Y es lo que hizo José Saramago, al escribir en su blog el texto que traemos en seguida.
VOLVIENDO AL TEMA
Aprendemos de las leccciones de la vida que de poco nos puede servir una democracia política, por más equilibrada que parezca presentarse en sus estructuras internas y en su funcionamiento institucional, si no está constituida de raíz por una efectiva y concreta democracia económica y por una no menos concreta y efectiva democracia cultural. 
Decir esto hoy podría parecer un exhausto lugar común, reminiscencias, inquietudes ideológicas del paso, pero sería cerrar los ojos a la simple verdad histórica no reconocer que esta trinidad democrática - política, económica, cultural -, cada una complementaria y potenciadora de las otras, representò, en el tiempo de su esplendor como idea de futuro, una de las màs apasionantes banderas cívicas que alguna vez, en la historia reciente, fue capaz de despertar conciencias, movilizar voluntades, conomover corazones. Hoy, despreciada y arrojada a la basura de las fórmulas que el uso cansó y desnaturalizó, la idea de democracia económica convertida en un mercado obscenamente triunfante seha dado de bruces con una gravìsima crisis en su vertiente financiera, mientras que la idea de democracia cultural ha sido substituida por una alienante masificación indusstrial de las culturas. No progresamos, retrocedemos. Y cada vez será màs absurdo hablar de democracia si nos empeñamos en el equìvoco de identificarla únicamente con las expresiones cuantitativas y mecànicas que se llaman partidos, parlamentos y gobiernos, sin atender a su contenido real y a la utilizaciòn distorsionada y abusiva que, en la mayorría de los casos, se hace del voto que los justifica y los sitùa en el lugar que ocupan.
No se concluya de lo que acabo de decir que estoy contra la existencia de los partidos: yo mismo soy miembro de uno. No se piense que aborrezco parlamentos y diputados: los querría, a unos y otros, mejores en todo, más activos y responsables. Y tampoco se crea que soy el providencial creador de una receta mágica que permitiría a los pueblos, de ahora en adelante, vivir sin tener que soportar malos gobiernos y perder tiempo con elecciones que pocas veces resuelven los problemas: me niego a admitir que sòlo sea posible gobernar y desear ser gobernado de acuerdo con los modelos supuestamente democráticos en uso, a mi manera de ver, pervertidos e incoherentes, que, no siempre con buena fe, cierta especie de políticos intentan convertir en universales, con promoesas falsas de desarrollo social que apenas consiguen disimular las egoìstas e implacables ambiciones que las mueven. Alimentamos los errores en nuestra propia casa, pero nos comportamos como si fuèsemos los inventores de una panacea universal capaz de curar todos los males del cuerpo y del espìritu de los seis mil millones de habitantes del planeta.
Diez gotas de nuestra democracia tres veces al día y seréis felices para siempre jamás. En verdad, el único verdadero pecado mortal es la hipocresía.

Decir esto hoy podría parecer un exhausto lugar común, reminiscencias, inquietudes ideológicas del paso, pero sería cerrar los ojos a la simple verdad histórica no reconocer que esta trinidad democrática - política, económica, cultural -, cada una complementaria y potenciadora de las otras, representò, en el tiempo de su esplendor como idea de futuro, una de las màs apasionantes banderas cívicas que alguna vez, en la historia reciente, fue capaz de despertar conciencias, movilizar voluntades, conomover corazones. Hoy, despreciada y arrojada a la basura de las fórmulas que el uso cansó y desnaturalizó, la idea de democracia económica convertida en un mercado obscenamente triunfante seha dado de bruces con una gravìsima crisis en su vertiente financiera, mientras que la idea de democracia cultural ha sido substituida por una alienante masificación indusstrial de las culturas. No progresamos, retrocedemos. Y cada vez será màs absurdo hablar de democracia si nos empeñamos en el equìvoco de identificarla únicamente con las expresiones cuantitativas y mecànicas que se llaman partidos, parlamentos y gobiernos, sin atender a su contenido real y a la utilizaciòn distorsionada y abusiva que, en la mayorría de los casos, se hace del voto que los justifica y los sitùa en el lugar que ocupan.
No se concluya de lo que acabo de decir que estoy contra la existencia de los partidos: yo mismo soy miembro de uno. No se piense que aborrezco parlamentos y diputados: los querría, a unos y otros, mejores en todo, más activos y responsables. Y tampoco se crea que soy el providencial creador de una receta mágica que permitiría a los pueblos, de ahora en adelante, vivir sin tener que soportar malos gobiernos y perder tiempo con elecciones que pocas veces resuelven los problemas: me niego a admitir que sòlo sea posible gobernar y desear ser gobernado de acuerdo con los modelos supuestamente democráticos en uso, a mi manera de ver, pervertidos e incoherentes, que, no siempre con buena fe, cierta especie de políticos intentan convertir en universales, con promoesas falsas de desarrollo social que apenas consiguen disimular las egoìstas e implacables ambiciones que las mueven. Alimentamos los errores en nuestra propia casa, pero nos comportamos como si fuèsemos los inventores de una panacea universal capaz de curar todos los males del cuerpo y del espìritu de los seis mil millones de habitantes del planeta.
Diez gotas de nuestra democracia tres veces al día y seréis felices para siempre jamás. En verdad, el único verdadero pecado mortal es la hipocresía.
lunes, 19 de octubre de 2009
NOTRE DAME Y LA INMORTALIDAD DEL ARTE

Nadie duda que una de las más bellas realizaciones de la arquitectura de occidente es la catedral de Notre Dame, en el mismo lugar de nacimiento de París, la pequeña pero excepcional islita de Lutecia.
Conocimos esta hermosa joya arquitectónica un día de marzo, exactamente el día que cumplíamos 26 años. Nuestra emoción fue espectacular desde la visión de la imagen exterior, tantas veces vista en los libros, ahora en vivo. En el interior, la majestuosidad creció mucho más en nuestra percepción. Recorrer los vitrales era una visión alegre y fenomenal del cristianismo. A la vez, pudimos percibir que ese trabajo anunciaba lo que con el correr de los años daría un paso cada vez más claro de la imagen fija, a la semifija y a la de pleno movimiento. El paso era clarísimo. El uso del tiempo para trascender hasta la creación del cine y la televisión, hasta las tecnologías del mundo virtual ahora.
Una de las ediciones de L'Osservatore Romano en español, nos obsequia precisamente una crónica acerca de la vida de Notre Dame, breve y esencial.
Una de las más destacadas obras maestras de estilo gótico en Europa
LA CATEDRAL DE NOTRE DAME
La catedral de "Notre Dame" de París, dedicada a la Madre de Dios, está situada en la pequeña isla de la ciudad, rodeada por el río Sena. Se trata de una construcción de estilo gótico y representa uno de los edificios más destacados de este arte.
En el subsuelo de la catedral de "Notre Dame"se encuentran restos de tres antiguas construcciones: un templo romano y dos basílicas de los siglos IV y VI. La nueva catedral fue construida por iniciativa del entonces obsipo de París, Mons. Maurice de Sully, y la primera piedra fue colocada por el Papa Alejandro III, en el año 1163.
La fachada de la catedral se concluyó en el año 1218 y las torres, en 1245. Sus dimensiones son: 130 m de largo, 48 m de ancho, 36 m de altura interna y 69 m de altura externa. Tiene capacidad para acoger a 6500 personas.
Los cuatro rosetones, colocados sobre una gran balaustrada, son auténticas obras maestras. Se trata de grandes flores de piedra y cristal de trece metros de diámetro. La flexibilidad del plomo permite a las vidrieras adaptarse al viento, mientras que la rígida estructura de piedra y de hierro sostiene el conjunto.
Detrás del coro se encuentra "la Piedad", obra de Coustou, que recuerda la consagración de Francia a la Virgen María, por iniciativa de Luis XIII. Este voto a la Virgen se recuerda cada año el día 15 de agosto, fiesta de la Asunción de María, con una procesión pública. La imagen de "Notre Dame de París" es del siglo XIV.
El templo sufrió modificaciones a lo largo de los siglos. En el año 1795, durante la revolución francesa, y bajo el culto de la razón, fue saqueada y quedó deteriorada; sus tesoros fueron robados, y se convirtió en almacén de alimentos; entonces se le denominó "templo de la razón". Al florecer la época romántica, la catedral se comenzó a ver de un modo totalmente diferente y, en el año 1844, se dio inicio a una etapa de restauración.
La catedral parisina es testigo del paso de grandes figuras: en ella predicaron santo Domingo de Guzmán, en el año 1229, y san Francisco de Sales, en 1602. Además, fue honrada con la visita del Papa Pío VII. El cardenal Eugenio Pacelli -que ocuparía más tarde la cátedra de Pedro con el nombre de Pío XII- predicó en este templo en el año 1937. Juan Pablo II, durante su primer viaje apostólico a Francia, presidió en ella el "Te Deum" el 30 de mayo de 1980.
Conocimos esta hermosa joya arquitectónica un día de marzo, exactamente el día que cumplíamos 26 años. Nuestra emoción fue espectacular desde la visión de la imagen exterior, tantas veces vista en los libros, ahora en vivo. En el interior, la majestuosidad creció mucho más en nuestra percepción. Recorrer los vitrales era una visión alegre y fenomenal del cristianismo. A la vez, pudimos percibir que ese trabajo anunciaba lo que con el correr de los años daría un paso cada vez más claro de la imagen fija, a la semifija y a la de pleno movimiento. El paso era clarísimo. El uso del tiempo para trascender hasta la creación del cine y la televisión, hasta las tecnologías del mundo virtual ahora.
Una de las ediciones de L'Osservatore Romano en español, nos obsequia precisamente una crónica acerca de la vida de Notre Dame, breve y esencial.
Una de las más destacadas obras maestras de estilo gótico en Europa
LA CATEDRAL DE NOTRE DAME
La catedral de "Notre Dame" de París, dedicada a la Madre de Dios, está situada en la pequeña isla de la ciudad, rodeada por el río Sena. Se trata de una construcción de estilo gótico y representa uno de los edificios más destacados de este arte.
En el subsuelo de la catedral de "Notre Dame"se encuentran restos de tres antiguas construcciones: un templo romano y dos basílicas de los siglos IV y VI. La nueva catedral fue construida por iniciativa del entonces obsipo de París, Mons. Maurice de Sully, y la primera piedra fue colocada por el Papa Alejandro III, en el año 1163.
La fachada de la catedral se concluyó en el año 1218 y las torres, en 1245. Sus dimensiones son: 130 m de largo, 48 m de ancho, 36 m de altura interna y 69 m de altura externa. Tiene capacidad para acoger a 6500 personas.
Los cuatro rosetones, colocados sobre una gran balaustrada, son auténticas obras maestras. Se trata de grandes flores de piedra y cristal de trece metros de diámetro. La flexibilidad del plomo permite a las vidrieras adaptarse al viento, mientras que la rígida estructura de piedra y de hierro sostiene el conjunto.
Detrás del coro se encuentra "la Piedad", obra de Coustou, que recuerda la consagración de Francia a la Virgen María, por iniciativa de Luis XIII. Este voto a la Virgen se recuerda cada año el día 15 de agosto, fiesta de la Asunción de María, con una procesión pública. La imagen de "Notre Dame de París" es del siglo XIV.
El templo sufrió modificaciones a lo largo de los siglos. En el año 1795, durante la revolución francesa, y bajo el culto de la razón, fue saqueada y quedó deteriorada; sus tesoros fueron robados, y se convirtió en almacén de alimentos; entonces se le denominó "templo de la razón". Al florecer la época romántica, la catedral se comenzó a ver de un modo totalmente diferente y, en el año 1844, se dio inicio a una etapa de restauración.
La catedral parisina es testigo del paso de grandes figuras: en ella predicaron santo Domingo de Guzmán, en el año 1229, y san Francisco de Sales, en 1602. Además, fue honrada con la visita del Papa Pío VII. El cardenal Eugenio Pacelli -que ocuparía más tarde la cátedra de Pedro con el nombre de Pío XII- predicó en este templo en el año 1937. Juan Pablo II, durante su primer viaje apostólico a Francia, presidió en ella el "Te Deum" el 30 de mayo de 1980.
jueves, 12 de febrero de 2009
W.B. YEATS Y UN POEMA DE AMOR

William Butler Yeats es considerado como el poeta inglés de mayor celebridad en el siglo XX, escoltado con excelencia por T. S. Eliot.
Cada 14 de febrero, Día de San Valentín, algunos recuerdan uno de los simbólicos poemas de amor escritos por Yeats, Ephemera (Efímera). Este es el poema en el texto original inglés y en su traducción al español.
EPHEMERA
"Your eyes that once were never weary of mine
Are bowed in sorrow under pendulous lids,
Because our love is waning."
And then she:
"Although our love is waning, let us stand
By the lone border of the lake once more,
Together in that hour of gentleness
When the poor tired child, Passion, falls asleep.
How far away the stars seem, and how far
Is our first kiss, and ah, how old my heart!".
Pensive they paced alontg the faded leaves,
While slowly he whose hand held hers replied:
"Passion has often worn our wandering hearts."
The woods were round them, and the yellow leaves
Fell like faint meteors in the gloom, and once
A rabbit old and lame limped down the path;
Autum was over him: and now they stood
On the lone border of the lake once more:
Turning, he saw that she had thrust dead leaves
Gathered in silence, dewy as her eyes,
In bosom and hair.
"Ah, do not mourn", he said,
"That we are tired, for other loves await us;
Hate on and love through unrepining hours.
Before us lies eternity; our souls
Are love, and a continual farewell."
EFIMERA
"Tus ojos que antes nunca se cansaban de los míos
agobiados de pena están, bajo párpados pesados,
pues nuestro amor decae."
Y ella respondió:
"Aunque decae nuestro amor, parémonos
junto al solitario borde del lago otra vez,
unidos en esa hora de dulzura,
cuando ese pobre niño cansado, Pasión, cae dormido.
Qué distantes parecen las estrellas, qué lejano
nuestro beso primero y ¡ay, qué viejo mi corazón!".
Pensativos caminaron entre las hojas marchitas,
mientras él, que tomaba sus manos, con calma respondió:
"La pasión a menudo fatigó nuestros corazones vagabundos".
Los rodeaban los bosques; las hojas amarillas
caían cual tímidos meteoros en la sombra, y una vez
un viejo conejo cojeó por el camino;
le llegaba el otoño: y ahora ellos estaban
otra vez en la solitaria margen del lago:
volviéndose vio que ella había apartado hojas muertas
en silencio juntadas, húmedas como sus ojos,
en su seno y cabello.
"Ah, no llores -dijo él-
porque estemos fatigados, pues otro amor nos aguarda,
sigue odiando y ama durante horas de aflicción.
Ante nosotros yace la eternidad; amor son
nuestras almas, y un adiós interminable."
Cada 14 de febrero, Día de San Valentín, algunos recuerdan uno de los simbólicos poemas de amor escritos por Yeats, Ephemera (Efímera). Este es el poema en el texto original inglés y en su traducción al español.
EPHEMERA
"Your eyes that once were never weary of mine
Are bowed in sorrow under pendulous lids,
Because our love is waning."
And then she:
"Although our love is waning, let us stand
By the lone border of the lake once more,
Together in that hour of gentleness
When the poor tired child, Passion, falls asleep.
How far away the stars seem, and how far
Is our first kiss, and ah, how old my heart!".
Pensive they paced alontg the faded leaves,
While slowly he whose hand held hers replied:
"Passion has often worn our wandering hearts."
The woods were round them, and the yellow leaves
Fell like faint meteors in the gloom, and once
A rabbit old and lame limped down the path;
Autum was over him: and now they stood
On the lone border of the lake once more:
Turning, he saw that she had thrust dead leaves
Gathered in silence, dewy as her eyes,
In bosom and hair.
"Ah, do not mourn", he said,
"That we are tired, for other loves await us;
Hate on and love through unrepining hours.
Before us lies eternity; our souls
Are love, and a continual farewell."
EFIMERA
"Tus ojos que antes nunca se cansaban de los míos
agobiados de pena están, bajo párpados pesados,
pues nuestro amor decae."
Y ella respondió:
"Aunque decae nuestro amor, parémonos
junto al solitario borde del lago otra vez,
unidos en esa hora de dulzura,
cuando ese pobre niño cansado, Pasión, cae dormido.
Qué distantes parecen las estrellas, qué lejano
nuestro beso primero y ¡ay, qué viejo mi corazón!".
Pensativos caminaron entre las hojas marchitas,
mientras él, que tomaba sus manos, con calma respondió:
"La pasión a menudo fatigó nuestros corazones vagabundos".
Los rodeaban los bosques; las hojas amarillas
caían cual tímidos meteoros en la sombra, y una vez
un viejo conejo cojeó por el camino;
le llegaba el otoño: y ahora ellos estaban
otra vez en la solitaria margen del lago:
volviéndose vio que ella había apartado hojas muertas
en silencio juntadas, húmedas como sus ojos,
en su seno y cabello.
"Ah, no llores -dijo él-
porque estemos fatigados, pues otro amor nos aguarda,
sigue odiando y ama durante horas de aflicción.
Ante nosotros yace la eternidad; amor son
nuestras almas, y un adiós interminable."
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